martes, 4 de diciembre de 2018

MANIFIESTO DE INSOMNIO

Me gustaría tener un erizo de tierra y un gato persa.
Una moto shopper, un juego de cuchillos profesionales, tres cactus con flores y un colchón nuevo.
Me gustaría no tomar pastillas para dormir, para despertar ni para pasar el día.
Me gustaría volver a leer como antes, hacer ejercicio como antes, jardinear como antes.
Me gustaría tener el suficiente ingenio para ser emprendedora y la sabiduría para no perder la ingenuidad nunca.

Me gusta que se me siga erizando la piel con un beso, el café con hielo y las galletas mojadas en leche.
Sueño con el día en que apague el ultimo cigarro y ¡NUNCA MAS!, con correr por las calles sin el inhalador en mi bolsillo...con correr.

Tengo 4 cuadernos con letras polvorientas, 3 cartas de niña que aún me hacen sonreír, una caja de fotos el lo más al fondo de la bodega, y un caset de mis mezclas ochenteras.
Tengo dos manos extendidas (para el que quiera), un solo oído funcional, mi silencio para escucharte y mi abrazo para calmar.

Ya no escapo de mi sombra, me gusta mi nueva luz. Trato siempre encender la de otros y no me canso de reír.
A Veces decaigo...pero ya no me caigo..
Aprendí a levantar la cabeza, sonreír aunque la angustia ahogue...intentarlo otra vez!
Un día a la vez, me dijeron...solo estas veinticuatro horas....y si eso cuesta....pensar en 5 minutos nada más....y de 5 en 5 pasará el día.

Amo, te amo, la amo....a mis sobrinos que me llenan de vida, a mi hermana q me llena de fe, a mis padres que me han parido mil veces, al valor y fortaleza de mi pareja, a mis primas q están al otro lado del mundo....pero se sienten aquí....incluso al (a la) fantasma de mis pesadillas infantiles.
Fue mal día hoy. (Han sido muchos ya) y escribo sin pensar ni razonar....5 minutos....solo 5.
Cerrar los ojos y abrirlos mañana cuando todo vuelva a ser una nueva y afortunada oportunidad.
5 minutos....y ya!

domingo, 11 de diciembre de 2016

Querida ausencia:
Te regalo mis domingos, ese puto día en que como nunca me acompañas las 24 horas, añorando los domingos de entonces, cuando la nada era la felicidad extrema.
Mis noches de insomnio, cuando estiro la mano y estas ahí convertida en una silueta difusa, ausente, extraña.
Te regalos todas mis duchas, y el mantra que recito en ellas "llévate la pena y el miedo, límpiame de rencor".
Ay Ausencia, trata de volver un segundo y llévate contigo las horas blancas, los besos que aun te esperan, los abrazos, los brazos y las piernas. Llévate las fracturas que dejaste, la sal de mis cicatrices, la lava de mis besos.
Si supieras lo que hablo contigo, las horas que dedico a contarte todo. Te hablo de mi nuevo amor y de otro que aun va conmigo, los libros que he leído y las películas que me faltan por ver.
Cada tarde, cuando el sol comienza a descender y el cielo parece una fiesta de colores te instalas a mi lado. Trato de no hacer ruido, de pasar desapercibida, pero ahí estas ausencia. Coronando tu día con lo mejor que sabes hacer, silencio.
Y es que tienes tanta fuerza que suelo creer que ganarás la batalla, apareces cuando por fin siento que te has ido. En medio de un beso lleno de deseo, en el café de la mañana, hasta en la brisa que entra por la ventana en las noches calurosas.
Extraño tanto cuando eras presencia, no me gusta querida ausencia que vayas ganando terreno y sin embargo te agarro con dientes y manos para que no te me escapes. Es lo que queda, lo único que queda eres tú, ausencia, pero cada día me desesperas más. Me quitas ganas y energías. Me encierras en una cárcel donde no quiero estar, pero tampoco quiero dejarte ir. Que enfermizo esto de evocarte y rendirte pleitesía, de hacerte real y por lo tanto necesaria.
Te regalo el silencio que te nombra, la soledad de mis horas, el miedo del mañana.
Te regalo lo que quieras, el mundo entero; las palomas de los parques, los besos en los terminales de buses, los besos de buenas noches, las gotas de las lluvias, los fuegos artificiales y las carreteras, te regalo todo...pero no sigas ahogandome, querida ausencia

domingo, 25 de octubre de 2015

QUERIDO DOLOR....


Hace tiempo quería escribirte. Me asustaba sentarme frente al computador y ponerte aquí delante, hacerte de una vez por todas real.
Llevamos casi una vida juntos ¿eres consciente de la paciencia que te he tenido?
Ya se que te gusta jugar con mi ánimo. Que disfrutas aparecer de improviso y luego te quedas por semanas acompañando mis momentos. Disfrutas cuando me haces poner una sacarina extra a mi café sin darme cuenta, cuando antes de cerrar los ojos para dormir comienzas a empujar mis lágrimas. Cuando en mitad de una tarde de sol, como buen amante sadomasoquista que eres, me aprietas la garganta hasta ahogarme y luego te empeñas en golpear mi pecho.
Muchas veces quise refugiarme en ti. Cuidarte. Al fin de cuentas eres solo mío, aunque la verdad estás construido de tantas cosas que ya no me importan. De esas horas de oscuridad cuando niña y creía que había algo debajo de la cama, de esos recreos a sola sintiéndome tan ajena al resto, de los besos que me faltaron por dar a tantos amantes.
Estoy cansada de tus constantes cambios. Un día apareces con tus ojos verdes, cantando tan bonito. Otros eres un regetton. Por momentos tienes ojos color de miel y hasta te he visto con pelo largo, dorado y tirabuzones.
Ay dolor mío!!!! Como olvidar esas tardes de compañía cuando con tu imponente presencia no me dejabas hacer nada ¿recuerdas? ¿recuerdas las veces que quise saltar a la calle a llenarme de aire y me agarrabas fuerte en tus brazos? ¿recuerdas las veces que me robaste tantas sonrisas? No, no te estoy criticando, yo te permití estar tan presente.
Lo que pasa que he encontrado una nueva compañía. Se llama serenidad. Y la verdad que aunque es muy diferente todo, me gusta. Me acaricia más que tú y la mayor parte del tiempo me está abrazando.
Yo se que nos volveremos a ver, que siempre estarás cerca. Pero ya no quiero que sientas que cuentas conmigo para hacer de las tuyas. Me cansé de abrirle las puertas de mi alma a ti y toda tu pandilla.  Dile al miedo que ya no me asusta ¿recuerdas esa vez en el norte cuando se apoderó de mi cuerpo y tuve que viajar 6 horas tratando de contenerlo? Si, seguro que lo recuerdas. Pues dile que no quiero perder ningún momento más por su causa.  Y a la Rabia, dile que se joda. Qué es eso de andar rompiendo cosas y pegando puñetazos a las paredes por su culpa, que descarada, con lo pacifista que he sido siempre llegar y sacarme de mi centro. Y a tu prima la pena, dile que es una puta barata. Tan barata que se presta hasta para ser inventada y te ruego que le informes a tu querida mentora Depresión, que es hora que se jubile. Han cambiado los tiempos, ya no es momento de asistir a ninguna más de sus cátedras sobre bloqueo de sentimientos, trastornos de animo, falta de confianza ……Dicen que no hay mayor acto de amor que el abandonar lo que se ama para dejarlo crecer y ser libre. Te abandono en un acto egocéntrico, porque la que quiere crecer y ser libre soy yo.
Yo sé que estarás bien querido Dolor y también soy consciente del amor obsesivo que me tienes. Espero ser todo lo fuerte que no he sido cuando comiences a buscarme otra vez con tus técnicas baratas. Cuando te metas camuflado en el estribillo de alguna canción o me hagas leer entre líneas en algún libro. Conozco tan bien tus tácticas que ya no me encontraras desprevenida.
Te suelto Dolor. Te suelto aunque te llevo plasmado. ¿recuerdas cuando me convenciste de tatuarte en mi? Cuando me sedujiste diciendo que para que imaginarte, que era mejor sentirte. Se que cada vez que me mire en el espejo te recordaré. Dejaste huellas profundas.
Pero te abandono. Como decía una canción de los EX en la voz de Colombina Parra: búscate otra que te lave la ropa, búscate  otra que te quiera mucho.
A mi ya me tienes chata.

viernes, 18 de septiembre de 2015

TERREMOTO

El 18 de septiembre del 2014, fue mi propio terremoto.
Sentí como temblaba mi cuerpo, se iba agrietando mi alma y mi corazón y se derrumbaba la confianza.
Vi ante mis ojos como se desplomaban los pilares de toda una vida. Esos que con paciencia y entrega diaria
habían construido mi morada: amor.
Mi reconstrucción debía comenzar con la destrucción de las ruinas que quedaron en mí. Ruinas que hacían imposible levantar cualquier cimiento.
La rabia,  que impedía cualquier posibilidad de resurgimiento. La pena, que hacía endebles mis tabiques, la impotencia que nublaba mis contrafuertes y el dolor
que inmovilizaba la acción.
Recurrí a los expertos en reconstrucción de almas. La familia, que me cobijó el tiempo necesario. Lamiendo mis heridas como si fueran propias. La amiga de toda la vida, que me sostuvo en sus brazos hasta que pude volver a dar pasos sola, los especialistas que con largas jornadas de conversación fueron llenándome de fuerzas.
Pero los terremotos dejan fracturas profundas. Todo lo visible y tangible se puede recomponer, pero debajo de aquello sigue la grieta estando latente, recordándonos que en cualquier momento una nueva onda sísmica nos puede sacudir.
Entonces la precaución comienza a ser parte de nuestro subconsciente. Ya sabes los terrenos donde jamás volver a construir y también descubres cuales son las zonas seguras a las que escapar.
Ha pasado un año. Un año lleno de sucesivos terremotos personales y donde parte del  resto ha vivido uno real.
Puede derrumbarse todo lo material, puede que nos veamos de pie en medio de la nada, pero jamás podrán destruirnos los sueños.
Ellos son la fuerza que impulsa todos nuestros actos. Nuestros ideales, las esperanzas, las ganas de comerse el mundo, de  volver a amar. Si lo soñamos, lo deseamos. Si lo deseamos, lo visualizamos. si lo visualizamos, nos enfocamos. Y una vez enfocados solo debemos dirigir las fuerzas a concretarlo.
En mi suele temblar. Suelen activarse todas las alarmas y en mis ojos casi siempre hay tsunamis, pero no temo. La reconstrucción puede tardar, pero la esencia que nos hace únicos, es la base certera de que siempre nos volveremos a levantar. Y una vez ya erguidos, estaremos nuevamente preparados, para lo que la vida nos quiera entregar. 
Un año después.....volví a levantarme. Ya estoy de pie

martes, 1 de septiembre de 2015

INVIERNO


INVIERNO


              Siempre supieron que ese día, tarde o temprano tendría que llegar. Por más que no pensaran en eso, ni visualizaran los pro y contras de la situación. Ahí estaban, frente a frente. Y los días anteriores de rutina y monotonía, de olvidos y despistes ahora eran una carga. Ninguna tenía un plan prearmado para saber que hacer  o decir.
              Frente a frente. Había recuerdos de las ropas y los gestos;  Colocar el pelo detrás de la oreja por un lado, morder el labio inferior por el otro. Las cicatrices que poblaban los rostros seguían ahí. Una sobre la ceja derecha y otra a lo largo de del cuello.
                   Se conocían a la perfección, ahora recordaban cuantas veces sus lenguas y manos, habían recorrido el cuerpo que tenían enfrente; uno blanco y enjuto, otro largo y perfecto.
        Las palabras dichas frente al espejo una y otra vez se escondían tras el asombro provocado por el encuentro.
                        Y no fue por culpa de nadie la separación, ni del tiempo o del miedo; sólo que los cuerpos se fundieron uno en el otro y autómatas siguieron sus pasos dando por echo que la otra aceptaría todo, por que se querían, por que eran una…por que serían eternas.
              Y cada vez brillaba menos  el recuerdo de las noches juntas. Fugaces, porque así fue el destino con ellas. Prisioneras de una historia sin futuro desde el comienzo.
                    A los oídos  llegaban sólo algunas palabras, recordó a te quieros y mil versos, sueños trasformados en pesadillas y promesas que nunca se cumplieron.
              Los movimientos estaban estudiados, piernas cruzadas al sentarse por un lado y por el otro, juegos con el anillo que dejaban ver unas manos delgadas con el asomo de todos sus huesos…perfectas para quien estaba al frente.
              Los recuerdos se apoderaban de los cuerpos.  La pradera donde se produjo el primer encuentro, la noche que conocieron el fuego, palabras dichas desde el alma, peleas que terminaban en la cama.
              Llueve afuera, las gotas escurren  por los cristales con languidez. Aguantan las lágrimas, se arrepienten por no haber encarado el futuro desde otro ángulo, haber hablado en vez de gritar, haber actuado en vez de esperar que la vida fuera de la forma que  a ellas les convenía.
              Se saludan, besos que dejan sensación de presión en las mejillas, ojos que se cierran conteniendo las ganas, brazos que se aprietan queriendo retener un poco más el tiempo,  olores conocidos; el perfume que se regaló para aquella fecha, la crema que se trajo de aquel viaje y todos observan cómplices el reencuentro, se preguntan si alguna vez existió algo o si es ahora cuando todo comienza. Y ambas piensan en el qué dirían si supieran que se conocen desde las entrañas al alma, que la vida las juntó mucho antes que se conocieran, que nacieron para amarse en el país de las sombras, que cada poro del cuerpo fue llenado por los poros de la otra, que conocieron el cielo que se refleja en los ojos, el infierno de saberse sin futuro y se separan y se alejan y vuelven a estar frente a frente una en cada esquina del salón.
              Piensan en su historia. La pasión derrochada en cada mirada, la rabia por cada hora de separación. Y clavan su mirada en lo más profundo de  los ojos. Vuelven a expresarse los códigos ya conocidos. Una mano al cuello que lentamente baja por el pecho, ojos que brillan deseando ese cuerpo, sonrisas que invitan al cielo, rictus que expresan tensión.
              Entonces entienden que el juego será eterno, que a lo mejor si una se va primero, luego la otra la puede alcanzar sin llamar la atención. Y la más alta se despide del resto, culpa a la jaqueca que espera que no aparezca y en la puerta, vuelve su mirada y da el vamos al encuentro           
              Separadas en sus propios autos, se dirigen a la pequeña cabaña de la precordillera, la que está rodeada de eucaliptos y conocen a la perfección. Saben que habrá lágrimas y besos, que los cuerpos se unirán en mil destellos.
              Mientras sigue lloviendo,  se recorren con la mirada, quitan la ropa que estorba y se tiran al suelo. Tratando de ganarle al tiempo, se aproximan, se seducen; se enredan en sus propios abrazos. Mezclan besos, intercambian pasión. Vuelven a consumirse una en la otra, vuelven a fundirse…desde la médula a la piel.
              No entienden por qué todo es tan difícil, porqué ganó el trabajo, los miedos, la familia, los comentarios y el silencio.
Y se escuchan promesas de viajes y vida en común, pero hablan poco, saben que el tiempo  no está de su parte.
              La lluvia golpea los cristales, torbellinos de dudas surgen entre ambos cuerpos…¿y si nos vamos ahora?…yo tengo dinero…dejemos una carta…mañana llamamos por teléfono…
                   Pero no hacen nada, saben que no llegarían muy lejos. Piensan en los niños, las colegiaturas, las horas al médico, las fiestas de quince y de graduación, el dentista, las urgencias en la clínica alemana. Por un segundo piensan en Gonzalo y Cristian, si el destino terminaría por juntarlos para pasar las penas.
              Y se odian, culpan a los años pasados, la falta de valentía para defender lo de ellas. Si hubieran hecho lo correcto solo Gonzalo y Cristian serían los heridos. Pero ahora hay niños de por medio, niños de la otra que nunca serán propios, niños que ven a la tía tierna y cariñosa que siempre tiene tiempo, que siempre los acompaña cuando su padre está en otra reunión importante.
              Y recuerdan la universidad, sus primeras miradas. Idas a la playa todos juntos y fogatas llenas de guitarras. Cuando aparecieron Gonzalo y Cristian llenos de proyectos y grandes sueños, cautivando, hipnotizando. Y descubren que esa ceguera sólo duró unos años, que no fue amor, que en la búsqueda de nuevas emociones, se perdieron.
              Entonces se duchan, como antes, cuando no había prisas y deciden verse al día siguiente, para comenzar el juego oculto que ya conocen. Se besan, vuelven a llorar, se aprietan como nunca, aguantan la respiración; les duele el alma, el cuerpo y el corazón.
              Bajan sin mirarse, suben a sus autos sin hablar, encienden los motores y se alejan una vez más.
              Se adelantan de vez en cuando mirándose por los retrovisores. Saben que nunca más, que nunca más será como antes, que ambas tienen sus familias, que les aterró formar una en común y se arrepienten  y tienen cargo de conciencia y Gonzálo y Cristian estarán pensando que la reunión de ex alumnos está entretenida y por eso tardan.
              Y lloran, con la radio encendida y la lluvia cayendo contra el parabrisas; porque se aman y se perdieron; porque se aman y no supieron…para que duela menos, dijeron. Y en los cuerpos aún están plasmados los besos de la otra, los mapas dibujados en la espalda, la pasión galopando por las venas.
              En la calle principal se separan, una mano que se asoma agitada, unos ojos llenos de lágrimas.
              Y llegan a sus casas. Gonzalo y Cristian preguntan si había alguien conocido, si estaba María y si estaba Carla. Y ellas dicen que sí, que siguen igual que siempre.
              Y se meten a la cama y ambas a la distancia saben en que están pensando…la condena de estar toda la vida con la persona equivocada al lado.              
              Se duermen con lágrimas en los ojos y la garganta apretada.

Afuera todavía queda mucho de invierno.
(Cuento escrito en el verano del 99'9

martes, 25 de agosto de 2015

NO ME ESCRIBAS, PUEDO TENER PROBLEMAS

Un mail. Un mail de una chica triste. Un mail de una chica triste que fue una mujer muy alegre.
Un mail en una tarde gris. Una chica triste en la cama con sus (nuestros) perros y gatos.
Un mail Que empieza bien "necesitaba leerte" una chica triste que tiene que ir a trabajar, pero no quiere.
               
Una mujer en la playa. Una mujer alegre en la playa. Una mujer alegre con una mujer guapa olvidando cuando era una mujer triste...
Suena el telefono, nuevo mail en la bandeja de entrada.
Una direccion de correo y automaticamente se apreta el pecho y se escapa una lagrima      

Una chica triste y una mujer alegre en el mismo segundo con el teléfono en la mano a miles de kilómetros de distancia
Una mujer alegre tiene nuevo numero y agrega a una chica triste a
Whasap...no...con este numero no esta bloqueada.
Dedos q escriben rapido y mensaje q se envia sin pensar "te extraño"
Una chica triste responde automáticamente lo de siempre
"No me escribas, puedo tener problemas"
Una mujer alegre deja de estarlo y vuelve a ser bloqueada. Mira el mar, su inmensidad. Mira a la mujer guapa a su lado. Su lagrima ya va por el metón. Vuelve a ver su teléfono para cerciorarse una vez mas que está bloqueada, levanta la vista y solo piensa en que momento se volvieron tan desconocidas, tan ajenas, tan nada. Solo recuerdo.

lunes, 17 de agosto de 2015

SALIR DEL CLOSET

Una cosa es salir del clóset de nuestro entorno. Verbalizar ese discurso tan gay de: esto no es una opción, es una condición. Yo no elegí ser alta o baja, nací así. Y tratar de hacer entender a los nuestros, que la única opción real es si decidimos vivir nuestra sexualidad de forma transparente. Otra cosa es salir del clóset de la vida. Agarrar con firmeza nuestra bandera, levantar la cabeza y salir a la calle sacando la voz por todas las que no pueden hacerlo, por represión social, familiar, religiosa....por miedo. Me he enamorado de mujeres que si han compartido mi libertad. Sin miedo de demostrar cuan enamorada se está en plena cena de Navidad, con viajes familiares, con "suegras" que me han adorado, cuñad@s que han buscado mi complicidad, relaciones sanas, transparentes. NORMALES.
Pero como salir del clóset del alma? Como juzgar a quienes luchan esa batalla?
Crecí en los 80'. En esa década perdí mi virginidad con el galán del barrio y me enamore perdidamente de una compañera de colegio. Gran parte de la década fue bajo dictadura, represión, miedo de hacer tal o cual cosa. Y esa represión era llevada a todas las áreas. La iglesia, MI iglesia me educó bajo la consigna del miedo y el pecado. Pecado las relaciones prematrimoniales, el sentir placer. Infierno la atracción por el mismo sexo. Y luego la vida, me fue enseñando que nada es blanco o negro. Y me permití comprender esos matices. Pero hay muchas que temieron romper las supuestas reglas y día a día daban pasos por el camino del miedo. He escuchado frases del tipo "se que seria todo lo feliz que soñé a tu lado, pero mi realidad no me lo permite" y al final la realidad es la que nosotros vamos creando, logrando superar las barreras del miedo que la vida nos ha regalado. Otras, viven a puerta cerrada "lo que la realidad" no les permite. Comparten con los hijos de otra que crían como propios, van a reuniones y viajes con sus "mejores amigas" y van escribiendo una historia que al final de cuentas es irreal. Pienso, tenemos esta vida!!!! Para que temerla?? Para que reprimirnos?....para que amar a medias?.
He amado. He amado infinitamente. He amado a mujeres que gritaron a los cuatro vientos su amor por mi. He amado a puertas cerradas, guardando las formas y he amado en silencio, observando...respetando los tiempos, lidiando con miedos ajenos.
Pero da lo mismo si es dentro o fuera del clóset. Nadie nos obliga a salir. Quizás nos impulsa la fuerza de ser conscientes que solo tenemos esta vida, para ser lo mas feliz que podamos. Sin cargar con miedos del pasado ni con culpas ajenas. Da lo mismo si estas en el clóset o fuera de el.....hay mil armarios que la vida nos ha puesto, dentro de el o fuera....ámate mucho. Primero tu....luego veremos. Yo perdí mucho tiempo en decidir vivir fuera de ese espacio y da lo mismo si se decide vivir de cara al mundo o no...lo importante es vivir, decidir vivir...cada segundo como si fuera único, acaso no lo son?. Vive, no tengas miedo. Bastante ya asusta la vida.